La ermita de San Úrbez

En el linde del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, en la comarca del Sobrarbe, en Aragón, se encuentra la ermita rupestre de San Úrbez. Para llegar hasta ella, se toma la N-138 desde Escalona, en su desvío hacia el cañón de Añisclo.

La ermita de San Úrbez fue declarada Bien de Interés Cultural, tanto por su antigüedad, como por la devoción que los lugareños tienen hacia San Úrbez. En caso de sequía, los montañeses habitantes de los pueblos del Quiñón, formado por Buerba, Vio, Sercué, Nerín y Gallisué, acudían a la ermita de San Úrbez.

La tradición cuenta que en el sitio, de impresionante paraje, vivió San Úrbez, de quien se dice que era pastor. Es un lugar sobrecogedor, donde los glaciares del Monte Perdido han dejado su huella. Las sendas empedradas caracterizan el sitio.

La ermita

Aunque se supone que la ermita fue fundada en el siglo VIII, algunos de sus elementos permiten ubicarla en el estilo románico del siglo XII.

La ermita de San Úrbez es fundamentalmente un abrigo natural en las paredes de la montaña, cerrado por un muro de mampostería, similar a otras cuevas-santuario.

Está compuesta de dos cámaras. Una de ellas la tradición indica que fue la morada del santo, mientras que en la otra se realiza la misa los días de romería.

Para llegar hasta la ermita, hay que ascender por una escalinata que llega hasta la entrada de la cueva. Adentro de la ermita, en la parte frontal, se puede ver a Adán y Eva en el Paraíso, al lado de un árbol de manzanas con una serpiente con cara de mujer, siendo unas pinturas de realización popular.

San Úrbez

La leyenda indica que San Úrbez llegó al valle de Vío proveniente de Burdeos. Se supone que vivió en el pueblo de Vio, en Casa Ladriés.

De sencillas costumbres y de oficio pastor, cuando San Úrbez marchaba con el ganado, dormía en la cueva de Sestral, lugar donde se erige la ermita.

San Úrbez destacaba entre la gente común por su sobrenaturalidad. Cuando las personas notaban su diferencia, trataban de agasajarle, ante lo cual San Úrbez cambiaba de casa y hasta de pueblo.

Así, habitó primero en Sercué, luego en Vio hasta que finalmente marchó hacia Fiscal y Serabio.

Muchas leyendas se entretejen entre los montañeses en torno a San Úrbez. Una de ellas cuenta que sus ovejas eran tan especiales que cuando entraban a los campos sembrados, sólo comían las malas hierbas.

Otra leyenda cuenta que se quiso celebrar el mismo día a San Úrbez y a la Virgen de Lourdes y llevaron a la ermita una imagen de la virgen. Ese día llovió tanto que los lugareños no pudieron salir de sus casas a la romería. Al año siguiente se intentó realizar lo mismo, volviendo a llover de manera torrencial. La creencia popular atribuyó las lluvias al deseo de San Úrbez que quería que sólo se le celebrara a él.

Romerías

Son cuatro fechas a lo largo del año que se celebran en la ermita de San Úrbez. El primero de mayo, el martes de Pascua de Pentecostés, el 14 de septiembre y el 15 de diciembre.

En esas fechas se celebra una misa en honor al santo, se canta y se reparte vino y caridad.

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